Así pues, una vez que el stock existente en los establecimientos de la Unión Europea se agote, las lámparas de 100 vatios habrán pasado a ser historia.
Estas bombillas serán sustituidas por las lámparas fluorescentes compactas (FLC), que consumen hasta un 80% menos que una bombilla incandescente, y cuya vida útil es entre cinco y diez veces más larga.
Con esta medida, la Comisión Europea calcula además que cada hogar ahorrará 50 euros de su factura anual de electricidad, lo que representará en conjunto entre 5 mil y 10 mil millones de euros anuales.




